Telvi Lorenzo. “Los niños, me lo han dado todo”

Muchos de nosotros la recordamos y la recordaremos coma la Srta. Telvi. Aquella joven profesora que con tono cariñoso pero firme te orientaba y te acompañaba en tus pinitos de etapa escolar. Con ella aprendimos a respetar y a respetarnos a nosotros mismos. Y ahora después de tantos años, ella, la Srta. Telvi se ha convertido en un trocito de todos nosotros, alguien que siempre nos acompañará. El vivo ejemplo de tantos y tantas personas que un día decidieron dedicar su vida a la docencia.

Ahora, jubilada y después de toda una vida ligada a un barrio, Telvi, en primera persona, nos ofrece detalles importantes que han marcado su vida y la de muchos santboianos y santboianas, sobre todo los que tuvimos la suerte de nacer en el barrio de Casablanca.

Sales de León muy jovencita y sin maleta… ¿Cómo es eso?
Vine con 16 años a Barcelona. Ja, ja, ja,… ¿La maleta? ¡Es divertido! No la necesitaba, quería empezar de nuevo y conseguir todo aquello que me hiciera feliz.

Dame tres adjetivos que te definan y justifícamelos
Soy una persona perseverante. Me enfrento a los retos y soy tenaz para conseguir los objetivos que me planteo.

Soy una persona activa, me gusta iniciar proyectos y que éstos sean útiles para la gente que me rodea, mi familia, mis amigos y personas de la comunidad que viven cerca de mi.

Pienso que tengo una capacidad innata para la resolución de conflictos. No hay problemas con soluciones únicas. Siempre intento ver los problemas desde diferentes ángulos y no me rindo facilmente si pienso que puedo dar algo más de mi.

¿Cómo era el Sant Boi de los años ’60?
Te voy a hablar desde la que fue y ha sido mi realidad. Mis vecinos y yo pertenecíamos al barrio de Casablanca, un barrio que estaba naciendo y por lo tanto tenia deficiencias, con una población muy joven en la que el 80% eran individuos que provenían de otras ciudades del estado, lo que denominamos inmigrantes. Éramos una comunidad diversa unidos por unos objetivos comunes y loables. Nuestra máxima preocupación era: Cómo conseguir una estabilidad laboral y económica que garantizara la estabilidad y bienestar de nuestras familias. Casablanca era un barrio abierto, donde nuestros hijos jugaban en la calle y cualquier vecino reprendía con cariño a los más pequeños, si pensaba que estaban actuando fuera de la norma y a la vez nos ayudábamos entre nosotros como se hace en una gran familia.

Ahora, con la perspectiva que te da el tiempo y los años puedo certificar que lo conseguimos. Creamos la familia de Casablanca, una familia integrada en el Sant Boi de la época como ciudadanos con derechos y obligaciones.

“Vamos a comprar al pueblo” ¿Qué recuerdos te trae esta frase?
¡Que gracia! Tienes toda la razón. Esa era una frase muy extendida en el barrio. Por supuesto, nosotros éramos como una comunidad vecinal dentro del pueblo y Sant Boi era el pueblo. Del que nosotros dependíamos pero que no nos solucionaba los problemas cotidianos. Entonces, al inicio, Casablanca tenía poco comercio, tampoco tenía servicios... Por eso podíamos escuchar de la boca de cualquier vecino o vecina la típica frase…. Voy al pueblo, ¿quieres algo?

Entonces era común que la gente del barrio encargase cualquier cosa a otro vecino para que se la trajese del pueblo. ¿Eran otros tiempos? Me gusta recordarlo. Había mucha solidaridad y complicidad en esas palabras.

Viviste muy de cerca las reivindicaciones por la escuela pública, y los comedores, y ...
Es cierto. Fueron tiempos dignos del recuerdo. Yo no hice nada especial que no hiciera cualquier otro vecino mío. Reivindicábamos una escuela pública para nuestros hijos y que ese centro educativo nos identificara como barrio.

Todo lo que es nuevo tiene carencias y una vez alcanzado el primer objetivo de estabilidad en el barrio: Trabajo, vivienda, comida, toda la comunidad deseaba que pudiéramos tener también una escuela para nuestros hijos. En el barrio sólo había una escuela privada y dos aulas públicas, una para niñas y otra para niños. Evidentemente no cubrían ni un 10% de las necesidades que teníamos en aquellos entonces.

La construcción de la escuela para el barrio empezó a ser un clamor que se mantuvo hasta el día de la inauguración.

Pero quiero aclarar y decir públicamente que el Ayuntamiento de Sant Boi, sin tener competencias definidas para ello, nos dio soporte incondicional a la comunidad vecinal y realizó todas las gestiones necesarias para hacerlo posible. Y se encargó de ceder de un terreno magnífico que pronto permitió la construcción de un Centro con las mejores instalaciones posibles.

Por fin, había llegado el esperado y gran momento. El 17 de septiembre de 1974 se inauguraba la escuela Casablanca (entonces Fernández Lara), todo el barrio celebró este acontecimiento como una gran victoria.

Ya teníamos la escuela pública, pero aquí no acababa todo.Pensábamos acertadamente que aparte de la labor docente, el centro podría disponer de servicios que ayudaran a las familias a completar sus horarios laborales, garantizando a los alumnos sus necesidades y bienestar. Necesitábamos un comedor escolar. Esta necesidad no era específica de la escuela Casablanca, era una reivindicación de todas las escuelas de Sant Boi.

Una vez más, el Ayuntamiento de Sant Boi fue sensible a las demandas de los centros y aún sin tener nuevamente competencias definidas sobre el tema, inició la puesta en marcha de la obertura de comedores escolares con presupuesto municipal. Algo que he de agradecer y seguramente muchos vecinos desconocen a días de hoy. Mira por donde, aprovecho esta entrevista para manifestarlo.

Tú tienes una hija con deficiencia auditiva. ¿Cómo afrontó tu familia y tu misma una situación de este estilo en la relación con la escuela?
No fue fácil. En aquellos tiempos las administraciones, ni central ni autonómica tenían previsto este tipo de integraciones de alumnado en escuela ordinaria. Nosotros contamos con la complicidad del claustro de profesores y los informes de San Juan de Dios para luchar por el dereco de mi hija. Y finalmente el inspector autorizó el acceso de Mónica al centro. No existen palabras para expresar nuestra alegría. Aquello fue un acierto y estamos orgullosos de que Mónica haya sido una alumna normalizada de la Escuela pública M. Fernández Lara.

¿Cual crees que ha de ser la función del profesorado de primaria en esta sociedad moderna?
La función del profesorado de primaria siempre ha sido más que importante. En un periodo de transición, donde la indefinición y la falta de recursos afectaban, entre otros, a los centros docentes, fueron los educadores los que pusieron toda su fuerza en conservar y mantener los valores humanos de cada alumno. Valores que garantizaban su construcción como personas.

Hoy en día la función del profesorado de primaria ha de ser la misma exactamente. Y aunque está más organizada legislativamente, lamentablemente siguen faltando recursos económicos y definiciones claras sobre algunos temas, por ejemplo la religión.

¿Serán los robots capaces de sustituir la función del profesor de carne y hueso?
En transmisión de conocimientos, es posible, eso lo puede hacer una máquina o un buen libro de lectura. Pero la parte de valores, sentimientos, emociones, humanidad y sensibilidad que transmite un docente sólo puede ser sustituida por la familia o la amistad. Si llega el día en el que se sustituya la figura del profesor de carne y hueso por una máquina, ello querrá decir que algo no anda bien o algo anda muy mal. No me gustaría asistir a ese escenario.

¿Y ahora? … Después de jubilada, ¿qué le pides a la vida?
¡Buena pregunta! Pero volvemos al principio de la entrevista. Aunque no te lo creas tengo la maleta llena, te cuento…

Tengo una familia más que fantástica, he tenido la profesión más maravillosa que podría haber deseado nunca, he tenido siempre ahí a mis compañeros y amigos, ante cualquier problema… ¿Que más quieres?, ¿quieres más? Ahora si que puedo decir y gritar al viento si hace falta “Ahora tengo la maleta llena”.



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