Después de que te anuncien el diagnóstico de que un hijo tuyo sufre una discapacidad psíquica, todo cambia. El antes y el después ya no se parecen en nada, nada es igual, ni el sol ni la lluvia, no son iguales los bebés, ni las mamás, ni las miradas, ni los abrazos... Esta es la historia de un chico al que la naturaleza y, lo que es más grave aún, la sociedad, le labraron un camino lleno de dificultades e impedimentos. Rodrigo sufrió un ataque epiléptico con dos años de edad, un ataque que le tuvo un día entero en coma. Un ataque que le dejó secuelas psíquicas incrustadas de por vida en su mente. A pesar de ello, Rodrigo, que en la actualidad tiene veinte años, vive en Marianao para contárnos su historia, junto a su madre María y su hermano Alberto de veintiseis,... dice así:






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