Enric Montserrat. “Si volviera a nacer, volvería a ser gay”

En las últimas décadas hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos humanos y en especial aquellos derechos ampliamente reclamados por las personas con una condición sexual diferente a la hetero. Hemos de sentirnos orgullosos de ello. España ya está sirviendo de modelo a otros paises por haber ido a la vanguardia, por ejemplo, en la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de niños por parte de parejas homosexuales y el apoyo a las personas tran-sexuales. Pero a menudo, servir de ejemplo significa que es aún más importante seguir preguntando qué otras cosas se pueden hacer.

¿Vegetariano, animalista… Quien es Enric Montserrat?
Pues esas 2 cosas y además hijo, hermano y una persona gay… Buena persona. Intento ser lo más feliz que puedo y hacer feliz al resto de mis amigos, familia… No se hasta cuando estaré en este mundo, así es que el tiempo que esté prefiero aprovecharlo con intensidad y felicidad. Odio los enfados, las peleas. No me he peleado en mi vida, soy muy cariñoso.

¿Qué es lo que te inspira en esta vida?
¡Mi trabajo! Me dedico a la moda y me fijo en los grandes fotógrafos y diseñadores y en mis padres: En un nivel más personal, mi padre y mi madre son mi motor. Ellos me han enseñado los valores que poseo en la actualidad: Educación, amor, respeto… Todo lo que soy es gracias a ellos.

¿En que momento te das cuenta que a ti no te gustan las chicas?
(se ríe) Esa es una pregunta que nos suelen hacer a todos los gays. En mi caso te diría que lo percibí desde que nací o estaba en el útero de mi madre. No tengo el recuerdo de pensar o preocuparme por el hecho de no sentirme atraído por las chicas. En mi etapa escolar, estando todavía en La Primaria me fijaba en los chicos y no en las chicas, pero en aquellos momentos no era una atracción sexual. Eso si, lo que era frustrante y extraño era el hecho de que estuviera prohibido que un niño de 4 años manifestara su elección o pudiera decir abiertamente “me gustan los chicos”. Situación que estoy seguro que muchos niños padecen todavía aunque ahora se haya avanzado mucho al respecto.

Tener esa sensación de saber que no puedes decirlo es lamentable ¿verdad?
¡Por supuesto! Era, y es normal, en el caso de los heterosexuales, llegar a casa y decirle a tu madre que te gusta una chica, pero si eres homosexual la cosa cambia. Yo no me atrevía, tenía temor a la reacción. Actualmente yo cambiaría la formulación de una pregunta bastante habitual de padres hacia hijos: En lugar de ¿Tienes novia? o ¿Tienes novio?. ¿Por qué no preguntamos?: ¿Te gusta alguien?. Hay ocasiones en las que la condición sexual de la persona se percibe a simple vista, pero en otras no. En mi caso, se me nota y se me ha notado siempre, porque me encanta “la pluma”, pero hay chicos a los que no se les nota. Todavía queda mucho trabajo por hacer. Lo que no es tolerable, como ha sucedido hace un par de semanas, es asistir impotente a la noticia de que una persona se ha suicidado con tan sólo 14 años por no saber gestionar determinados sentimientos relacionados con su condición sexual. ¿Dónde estaba la sociedad en ese momento?

¿Como lo aceptaron tus padres? ¿Intuían algo?
Bueno, como suele suceder, ellos se resistían a verlo, y no les recrimino por ello. Entonces la sociedad estaba mucho menos avanzada. Una vez que se lo expliqué empezaron a atar cabos y pasaron al proceso de aceptación. La sociedad de entonces no te lo ponía fácil y eso te generaba infinidad de temores e inseguridades. Eran tiempos en los que Paco Clavel salía en Televisión y su imagen estaba asociada al estereotipo de maricón que generaba risa. Evidentemente…¿Cómo ibas a explicarle a tus padres que tú eras gay?.

Ahora bien, todo se normalizó felizmente, hasta el punto que ahora mi madre manifiesta abiertamente que “en todas las familias debería haber “un maricón” para ser felices”. Tus padres, si te quieren, lo entienden rápidamente. Evidentemente no fue fácil, porque no era lo que ellos querían y habían soñado. Ellos también tenían sus miedos al rechazo social, que por supuesto existía. Si yo hubiera sido heterosexual no habría padecido el acoso en “el cole” ni me habrían amenazado de muerte en aquella pintada desafortunada. Ellos eran herederos directos de una guerra y de una postguerra, en la que los homosexuales no eran bien vistos, y el pensar que les podían matar a su hijo era duro.

¿La reacción de tu padre fue la misma que la de tu madre?
No. Mi madre estaba hecha un lío pero reaccionó rápidamente ante la nueva situación. La primera reacción de mi padre se acompañó con la frase “Vaya pinta de maricón que tienes”, a lo que contesté: “Pues lo que soy”. Al día siguiente me vino a buscar al trabajo y me pregunto de nuevo si lo que le había dicho era verdad. Mi respuesta fue la siguiente: “Si papá. No quiero vivir con mentiras”. A él le cayó una lágrima en ese momento. Yo sabía que estaba sufriendo. Estaba desconcertado y perdido.

Al día siguiente me llamó y me dijo que pusiera la tele. Que estaban emitiendo un documental de gente como yo. ¡Todavía me emociono al recordarlo! Pensad que él era mecánico, y en el taller explicar chistes vejatorios contra los homosexuales era algo habitual. Así es que un buen día llego llorando al taller y les pidió a sus compañeros que abandonaran la tradición. Que por favor no explicaran ningún chiste más de homosexuales, que su hijo era uno de ellos.

Antes hablabas de la pintada. ¿Sufriste acoso escolar por parte de tus compañeros?
Si. Desde que tengo uso de razón. Desde la época de EGB me han llamado maricón, mariquita, etc. Cuando eres un niño no sabes muy bien qué significan estos insultos, pero conforme vas creciendo y tomas conciencia los insultos se intensifican, los escuchas en la escuela, en la calle. Y lo más grave es que no tengo la sensación de haberme sentido arropado o defendido por los profesores. La solución era refugiarme en casa para protegerme de ese entorno tan hostil.

Pero esto sólo era el inicio, en el instituto las cosas se agravaron hasta el punto de temer por mi vida. El detonante fue llegar a casa por la noche, un día que venia del cine, y encontrarme un grupo de chicos sentados en la portería contigua a la de mi casa. Eran vecinos de mi calle, de mi edad, de mi misma escuela que me observaban con odio amenazante. Al despertarme por la mañana, mis padres me preguntaron si había tenido algún problema porque en la portería de mi casa, por la que entraban todos lo vecinos había una pintada que decía: “puto maricón te vamos a cortar el rabo”.

Ese fue el detonante. Hice las maletas y me marché de casa. Aun tengo una imagen grabada en la mente en la que puedo ver a mis padres humillados fregando la pintada y a mi madre acompañándome a comisaría para interponer una denuncia. La solución que nos dieron no me satisfizo nada: Había que demostrar que habían sido ellos y les sancionarían con 100 pesetas de multa. Y por supuesto, y ellos no me lo dijeron pero hay que ser un poco inteligente, yo acabaría sufriendo una paliza a manos de semejantes energúmenos. Aquí acabaría todo o empezaría una historia peor.

¿Qué o quienes crees que alimentan la homofobia en una sociedad avanzada?
Los hábitos, la mala gente, la ignorancia, la falta de educación… Hace falta mucha educación en las escuelas y en los hogares. Yo he escuchado a padres de amigos míos que “a ellos no les importa que yo sea maricón, pero ellos preferirían que sus hijos no lo fueran”. Cómo solucionarlo no esta en mis manos. Pero he de agradecer a series de televisión o directores de cine que traten esta temática y lo hagan en aras de normalizarla.

¿Pero ahora Enric es una persona feliz?
Soy super feliz. Cuando abandoné Sant Boi para instalarme en el “Gayxample” de Barcelona descubrí un mundo que ni me lo imaginaba, a 15km de Sant Boi había “maricones” para llenar un estadio de futbol, y no solo eso, personas que no te juzgaban ni te miraban con extrañeza o desprecio. Gente que te quería por lo que eras. Descubrí la sensación de libertad. A partir de ese momento continué estudiando, feliz y muy enamorado de mi pareja, que ya había conocido antes de salir de Sant Boi.

¿A qué te dedicas profesionalmente?
Soy director de arte. Produzco sesiones fotográficas de moda en las que actúo como director artístico. También soy diseñador gráfico. En su época estudié fotografía, diseño gráfico, historia del arte… Y con todo eso fui llenando mi mochila profesional. Tras mi ruptura sentimental con mi pareja, una separación amable y respetuosa, me desplazo a Londres. Y después de dos décadas he vuelto para instalarme en mi ciudad natal, Sant Boi.

¿Cuales son tus principales aficiones?
Pues me encanta mi trabajo, me encanta pasar tiempo con mis amigos, bailar, el cine, la música… ¡También me gusta dibujar! En general todo aquello que esté relacionado con el arte, arquitectura, diseño. También tengo una revista on-line londinense que habla de arte, arquitectura, moda, diseño, gastronomía, entretenimiento. La web es www.seenlondon.com y actualmente estamos preparando la versión de Barcelona que se llamará view.barcelona

¿Que les dirías a aquellas personas que piensan que un niño, para crecer psicológicamente saludable, necesita el referente de un padre y una madre?
¡Que se vayan a la mierda! Mi ex-pareja, nació sin padre por que murió muy joven, y és muy feliz, otro ejemplo más cercano es mi madre, a ella se le murió su madre cuando era una niña. Entonces… ¿Cual es el prototipo de familia ideal? Que cada uno viva su vida y no se inmiscuya en la de los demás. Es más, si ahora mismo yo quisiera tener un hijo me harían todos los test habidos y por haber. ¿Qué sentido tiene esta manera de actuar? Cualquier vecino, no gay, puede tener los hijos que le de la gana, no ha de pasar ningún test psicológico, análisis de cuentas económicas ni nada por el estilo. Es totalmente injusto.

¿Qué les recomendarías a aquellos niños y jóvenes que estén sufriendo acoso por parte de sus compañeros de clase por el mero hecho de tener una orientación sexual diferente?
Yo no soy psicólogo, ni se cual es el mejor procedimiento, pero creo que lo mejor sería: Primero hablar con los padres. Que se sinceren totalmente con ellos, y si ven que son rechazados o no escuchados, intenten encontrar un aliado cercano… Un familiar, un amigo.

Si padecen bullying en la escuela deben denunciarlo con el apoyo de los padres, y si la escuela no hace nada al respecto hay otros organismos para recurrir. Ahora bién, si la situación se agrava lo mejor será que cambien de escuela. Pero sobre todo que no se callen. Han de buscar ayuda, porque la hay, somos un montón y les aseguro que no están solos.



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