Celia Escribano es una gavatense a la que, a pesar de haber nacido el 24 de diciembre de 1969, pronto dejó de gustarle la navidad. Desde su temprana infancia siempre vivió entre dos mundos: el real y el de la fantasía, prefiriendo a menudo el segundo. Alguien que, de adolescente, le gustaba escribir en libretas aquello que no podía expresar hablando, nunca habría imaginado que con el pasar de los años ese hábito le iba a ayudar tanto en su vida. Le ayudaría a desahogar su angustia, su miedo, su ira y su soledad en forma de texto. Un texto que ella misma ha querido titular: "Hablo de cáncer, hablo de vida"






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